“La persona humana no
solo tiene que hacer cosas, sino sobre todo tiene que hacerse a sí misma”, esta
frase de Emmanuel de Mounier me pareció lo más adecuado para presentar este
trabajo, que es una síntesis de las reflexiones que se hicieron en el módulo 1
de la especialidad, en este narro cómo hice mi historia dentro de la docencia,
una historia que he compartido con muchas generaciones de quienes yo también he
sido parte de su historia.
Egrese en el año 90, en el que me
incorpore a un CBT, sin embargo no en el área de Ciencias Sociales, sino como
orientadora, ¿por qué? No había vacantes del
área que solicitaba y si una de orientación, como anhelaba cambiar de nivel y de escuela,
acepte.
¿Cómo me fue ese primer año en el
nivel medio superior? (esa fue mi confrontación) quiero compartir que siempre
he tenido la buena fortuna de trabajar con gente sin egoísmos, sin ningún
malestar docente, de quienes aprendí muchas cosas, así me fui haciendo de
experiencia, pero también a través de cursos, congresos, diplomados, etc. del área
de orientación me fui haciendo de herramientas, ¿era eso suficiente para llevar
a cabo una orientación educativa de calidad? ¿Estaba satisfecha de los
resultados? por supuesto que no y es que me atrevo a decir que aquel que llega
a la práctica de la orientación educativa tiene una confrontación, y es que la
teoría se confronta con la práctica, inicia un aprendizaje por ensayo y error.
Allí he obtenido enormes satisfacciones, por ejemplo: egresados
que ahora son profesionistas exitosos, con quienes sigo en comunicación, a
pesar del tiempo, la distancia y sus ocupaciones, algunos han regresado a
agradecer el que les haya apoyado en su
elección de carrera, madres de familia que me han hecho sentir su afecto por el
trabajo que he desempeñado con sus hijos.
Pero también está el otro lado de
la moneda, las situaciones de
insatisfacción que se dan cuando algún estudiante llega a ser una estadística
de deserción escolar, cuando alguna chica se embaraza y no estaba en su
proyecto de vida, en ese momento baja mi autoestima, creo que me involucro
demasiado en las cuestiones de los estudiantes y es que hay ocasiones que me
traigo sus problemas a la casa y los
míos pasan a segundo plano.
El maestro de humanidad es aquel que
apoya a sus estudiantes de forma integral, que da lo mejor de sí, y que cada
día vive una aventura. . . la aventura de ser maestro.
A lo largo de lo que ha sido la
especialidad de PROFORDEMS he ido aprendiendo muchos aspectos teóricos, que en
lo posible he tratado de llevarlos a la práctica, principalmente sobre
planeación y evaluación y, actualmente, el uso de las TIC, estoy consciente de que me falta mucho por aprender, lo cual
seguiré haciendo siempre, porque estoy
envejeciendo físicamente, cosa que no quiero que suceda tan pronto con mi cerebro.